ABONOS

El hecho de que un bonsái se cultive en una maceta y que este sometido a riegos continuos, hace que los nutrientes de la tierra se agoten poco tiempo después del trasplante. Por ello, el abonado es fundamental para un correcto crecimiento del árbol.

Cualitativamente , las necesidades de abono del bonsái no difieren de lo que necesitan las plantas y árboles ordinarios. Son nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, azufre y magnesio. También se necesitan otros elementos para el desarrollo de la planta son los <<microelementos>> (hierro, manganeso, cobre, boro, etc.). Estos microelementos se necesitan sólo en cantidades mínimas.

Al crecer el bonsái extrae nutrientes del suelo, por lo que hay que renovarlo de vez en cuando. No todos los árboles necesitan las mismas cantidades de elementos.

En el abonado del bonsái deberemos evitar un excesivo aporte de nitrógeno, que provocaría un rápido y vigoroso crecimiento del árbol, ello llevaría una pérdida de la proporción de hojas, que serian de mayor tamaño y aumentaría la longitud de los internudos de las ramas , con la pérdida de la ramificación "fina". Un abono rico en fósforo y potasio, administrado en otoño (la mayoría de los árboles viven de las reservas del año anterior), fortalece estructuralmente al árbol y favorece su floración.

La nomenclatura convencional de un abono es 5, 10, 10. (nitrógeno, fósforo y potasio, respectivamente). Un abono adecuado para el bonsái variaría entre los intervalos 2-8, 8-12, 8-12..

Se recomienda empezar a abonar al comienzo de la primavera, no abonar en verano y reanudar el abonado en otoño hasta la llegada del invierno.

Antes de abonar un bonsái hay que regar el árbol. El mejor momento del día para hacerlo es muy temprano por la mañana antes de que el sol caiga sobre el follaje o al atardecer tras el riego. No se debe abonar nunca al mediodía o bajo un sol abrasador.

Consejos:

  1. El abonado deberá se más rico en los distintos elementos mientras más rápido sea el crecimiento del árbol.
  2. Un árbol muy abonado es más sensible a la falta de agua que cuando no lo esta.
  3. La aplicación en exceso produce el efecto de <<quemar las hojas y las raíces>> y causar la muerte.
  4. La regla de oro a seguir es la mitad de la dosis recomendada cada vez. Siempre es mejor dar varias aplicaciones de una dosis débil que una de una dosis fuerte.